Hola! Soy Maitena Astarloa, Cantautora y Terapeuta Integral.
Desde niña siento un pulso interno que late en la certeza de saberme infinita, inmensa, parte de Todo. Fui creciendo y comprendiendo que ese sonido viene desde lo más profundo e íntimo de nuestro ser: del Espacio Sagrado del Corazón.
Te invito a conocer mi historia
Cuando nací en Buenos Aires (Argentina) el 19 de Abril de 1994, mi madre y padre decidieron nombrarme Maitena Astarloa, así pues, soy doblemente vasca: de nombre y apellido. Soy la quinta hija de siete hermanos. Nací bajo un Sol Ariano, una Luna Leonina y un Ascendente Sagitariano – triple fueguina – Soy amante de mi Venus en Tauro: mi única tierra astral.
Me resulta un desafío GIGANTE resumirme y crear un relato breve sobre mi historia. Junto con esa sensación, iré desarrollando un hilo conductor enlazando los puntos que considero claves.
De niña viví y crecí rodeada de mucha naturaleza y música. Fui una mona trepadora de árboles y una salvaje enamorada de las aventuras. Desde que tengo memoria, experimento una sensibilidad inmensa. Siempre tuve muy latente la certeza de que mi existencia es parte de una red infinita que contiene todo lo vivo del Universo, desde los insectos hasta los planetas. Mi mirada está teñida de trascendencia.
Durante la etapa escolar me dediqué esencialmente a conectar con el juego, la danza, la expresión corporal, el canto, el piano, la guitarra y mi voz. Cuando terminé el colegio me tomé en serio la pregunta de qué quería hacer y comenzó la verdadera aventura: TOMAR LA FUERZA DE LA VIDA.
Empecé a trabajar de profesora de inglés mientras asistía a un terciario de Comedia Musical, a clases de Expresión Corporal en el IUNA, y estudiaba Counseling y Logoterapia. Fui expandiendo mi ser musical hasta que un diagnóstico de nódulos en las cuerdas vocales me invitó a silenciarme.
Después de 8 meses de tratamiento sin mejoras, la propuesta fue concretar una operación. El día de la operación, con la anestesia local ya puesta, el médico sorprendido confirmó que “no habían nódulos a nivel físico”. Es decir: que entre los estudios prequirúrgicos de la semana anterior, a ese día, los amigos nódulos habían desaparecido misteriosamente. Mi fonoaudióloga llorando me regaló el libro de Louise L. Hay “Tú puedes sanar tu vida” y aunque mi voz aún se quebraba, comprendí que mi camino debía seguir por otro lado…
Comencé un viaje que hasta el presente no hizo más que profundizarse, nutrirse y guiarme a amplificar el corazón. Un viaje que me llevó literalmente a viajar a Quito (Ecuador) a tomar talleres, cursos y formaciones para des-cubrirme, APRENDER a ESCUCHAR la naturaleza orgánica que el Espíritu-Guía susurra sabiamente y a tomar la valentía de SEGUIRLA. Me resultó super valiosa la distancia física con el ambiente social conocido para verme con mayor claridad.
En Quito me formé como terapeuta de RAKIRAM (con Luiza H.S.Kliemann) una técnica bellísima de armonización energética y elevación de la consciencia. También asistí a talleres de Constelaciones Familiares semanalmente durante casi un año (en el centro ConstelarQuito). Entre tanto proceso, fui recuperando de a poco el sonido de mi voz.
Volví a Buenos Aires en el 2014 para estudiar la Licenciatura en MUSICOTERAPIA en la Universidad del Salvador y para ser facilitadora de Constelaciones Familiares en Tartagliar – Centro Latinoamericano de CF del Oeste. A esta altura del partido decidí abrir un Espacio de Acompañamiento Terapéutico Individual, el cual sigo ofreciendo al día de hoy, por supuestos con muchas transformaciones y actualizaciones propias del movimiento vital.
Las materias que más disfruté dentro de la universidad fueron “Técnicas Corporales 1 y 2” y “Técnicas Vocales 1 y 2”. En esas clases nos descalzabamos para entrar, nos vendabamos los ojos y nos guiaban a expresarnos y movernos por el espacio. Siempre finalizaban con “rondas de palabra” para que pudiésemos compartir nuestros registros. Por eso, cuando me ofrecieron la posibilidad de realizar un posgrado de “Abordaje Terapéutico del Cuerpo y de la Voz” en la misma universidad, dije que sí. Aprendí sobre Bioenergética, Eutonía y Biodanza.
Otra materia que me inspiró mucho durante la carrera fue “Musicoterapia Social”, la cual sirvió de base teórica para llevar a cabo la tesis con la cual me recibí. En conjunto con una compañera-amiguísima y las personas que asistían a un comedor dentro del Barrio 31 en Retiro – CABA durante el 2019, creamos una murga.
Para inicios del 2018 mi cuerpo-templo volvió a comunicarse de manera concreta y contundente: dejé de menstruar por 3 meses. Eso encendió la luz y me hizo ver el poco contacto y conocimiento que tenía sobre mi ciclo hormonal, sobre el vínculo con mi SEXUALIDAD.
Conocí los mandalas lunares y comencé a acercarme desde ahí, a integrar la sexualidad en mi espacio de terapia, a experimentar talleres, a leer y formarme en herramientas corporales. Me dolió y enojó mucho reconocer lo poco que sabía sobre mí, lo distante que me sentía, lo tabú que resulta para la sociedad. Encontré bloqueos – angustias – recuerdos de abusos – ausencias – traumas. Fue tanto que no me quedó otra que ir de a poco, lento, con paciencia y presencia, mirando cada una de esas heridas. Aprendiendo a acercarme, a comunicarme, a vincularme.
Terminé la carrera de Musicoterapia con un deseo inmenso de seguir profundizando en todo lo que implicaba la expresión corporal-vocal terapéutica.
Así, llegué al método “Yoga de la Música” creado por Florencia Haldjian. Y uuufff!!! Qué belleza es cuando uno encuentra un espacio con el que resuena completamente! Y junto con la ola que nos invitó a surfear la pandemia del 2020 atravesé esa formación con mucho entusiasmo. Fui pudiendo enlazar comprensiones e intuiciones en la teoría y sobre todo, en la práctica.
Hasta aquí, he hecho poca alusión al AMOR que siento por la NATURALEZA toda y a la inmensa gratitud que me produce dimensionar el regalazo que me hicieron mis mapadres al ofrecerme la oportunidad de crear, desde muy temprana edad, un vínculo con ella. En especial, los veraneos en Brasil, los viajes improvisados dentro de Argentina y la consecución de fines de semana en nuestra segunda casa de campo en Entre Ríos. Honrando esto, decidí estudiar Constelaciones Familiares asistidas por caballos. Fue una hermosa experiencia pues certifiqué la comunicación sutil que existe con absolutamente TODO lo que nos rodea. La Pocahontas que habita en mí se sintió muy a gusto con las prácticas y con la oportunidad de acompañar personas con esta herramienta.
En Octubre del 2020 mi padre recibió un diagnóstico de cáncer. Fueron 9 meses intensos, hasta el amanecer del 14 de Julio del 2021 que falleció en su cama mientras lo rodeábamos y acompañábamos
junto con mi mamá y mis hermanos. Él decidió quedarse en su casa, así que creamos un equipo de lujo y fuimos sus enfermeros.
Papá nos regaló la oportunidad de poner en práctica el Amor Incondicional en su forma más humana, más pura y diariamente concreta que existe. Fui testimonio de cómo una “enfermedad” puede ser el motor de una transformación interior hacia la paz. Su cuerpo físico iba día a día debilitándose: un día ya no existía el apetito, al siguiente se mareaba al leer, al otro no podía sostener el celular ni moverse y hacia lo último, ya le costaba modular palabras. A su vez, cada día la sonrisa se amplificaba, la mirada era más chispeante y luminosa, su sentido de gratitud crecía, y su habitación se transformó al igual que su presencia, en un templo sagrado.
Nos sostuvo el amor, la fé, la certeza del viaje espiritual que no termina en este plano. Y junto con todo lo doloroso que todo esto implica, su muerte fue sin duda, la experiencia más profunda y trascendente que viví – y una vez más – hice el caminito de resurrección hacia mi propia vida, sintiendo el proceso de transformación personal. Comprendiendo, de a poco, todo lo que necesitaba morir también en mí. Asumiendo a consciencia, el nivel de rendición que implica ante el Gran Misterio de la vida.
Por supuesto, no fue fácil. Me sirvió comprender que ya no iba a encontrarme con la “Maitena pre-muerte de su padre” y que tenía que abrirme a la disponibilidad de ser atravesada por la vida, y volver a conocerme a mí misma. Sigo sintiendo que el movimiento continúa y que se va fortaleciendo mi amor por la vida, gracias a la cercanía y a la consciencia de la muerte.
Durante el 2021 y el 2022 realicé dos formaciones que fueron retroalimentandose de una manera perfectísima: “Facilitadora de Tantra” con Sofía Slobodjanac Parisí y “Canto Consciente en Movimiento” con Carolina Tapia (Escuela Brote de Voz).
Ambas me ofrecieron el sostén y la contención dentro de todo el proceso que estaba viviendo con Papá. Me invitaron a profundizar en mi propia escucha y expresión para acompañarme en la muerte, la vida, la resurrección, la transformación, el Ave Fénix.
Dentro de la formación de Tantra nos enseñaron sobre Diseño Humano y me hizo MUCHO sentido lo que mi carta me trajo: soy Generadora Manifestante, perfil 4/6 con autoridad emocional. Comprendí por qué siempre estoy aprendiendo algo nuevo y lo bien que me hace estar en movimiento. Me amigué aún más con mi ciclicidad, con mis etapas, con la comprensión de cómo necesito estar entretenida – motivada –
encendida, en el sentido más profundo de la palabra. Me recordó lo valioso que es aflojarme de aquello que me rigidiza (creencias limitantes, estructuras antiguas, mindsets de escasez, etc), de esa seriedad que me quita la espontaneidad, la liviandad, el disfrute. Ahí tengo un aprendizaje constante!! Invocar mi cualidad de reírme, de explorar, de aventurarme, DE JUGAR!!! De saber que puedo hacerlo con la mayor de las consciencias, que nada de eso implica dejar de ser profesional en lo que hago y soy. Ambas formaciones y la muerte de papá me trajeron todo esto:
la creación de una presencia MASCULINA saludable y sagrada que abraza, contiene y potencia a la FEMENINA.
Así pues, aquí estoy. Dándole nacimiento a esta página web con el propósito de manifestar y materializar QUIÉN SOY, con el objetivo de EXPANDIRME, de confiar en mí y apostar a todo lo que tengo para ser-ofrecer.
Todo este relato lo fui traduciendo en músicas, componiendo canciones.
Amo la música, me atraviesa y convoca a un nivel existencial, me hace amar la vida. Disfruto mucho también de escribir, y luego de encontrar melodías que acompañan esas palabras y expresarlas con mi voz.
Por supuesto, cada canción es un reflejo de cada etapa – momento – proceso. Tengo un primer álbum que subí a Spotify en el 2016, muy tierno y casero que titulé “Alborada”. Son 7 canciones grabadas con el micrófono al aire de una computadora Mac de una amiga. Canto sobre mi vínculo con mi familia, amistades y primeras aperturas de corazón.
Pasando los años y las experiencias, mi forma de componer fue mutando y con el deseo de llevar mis canciones a su máxima expresión, me uní con un gran amigo músico, Gonza del Prado, a producir en su HomeStudio. Así surgió mi EP “Corazonada” con 4 canciones que publiqué en las plataformas digitales más conocidas a fines del 2019.
De este EP surgieron muchas oportunidades maravillosas! Se abrió el abanico hacia festivales y todo tipo de eventos que quieren ofrecer música desde su potencial terapéutico y sanador, como el espacio “Espíritu Verde” dentro del Lollapalooza, “Sueño Consciente” de Nicolas Apelt, etc.
Mis canciones tienen la intención de inspirarnos a conectar con nuestro SENTIR, a despertar nuestra presencia vulnerable, sensible, HUMANA y DIVINA.
Actualmente, estoy iniciando la producción de un segundo EP titulado “FUEGA” que será una invitación poderosa a danzar y celebrar la vida.
Me visualizo e intenciono expresándolo y expandiéndolo en el piso de Ecstatic Dance, Festivales internacionales, Ceremonias, etc.
AQUÍ ESTOY!!!!!!
Hola! Soy Maitena Astarloa, Cantautora y Terapeuta Integral.
Desde niña siento un pulso interno que late en la certeza de saberme infinita, inmensa, parte de Todo. Fui creciendo y comprendiendo que ese sonido viene desde lo más profundo e íntimo de nuestro ser: del Espacio Sagrado del Corazón.
Te invito a conocer mi historia
Cuando nací en Buenos Aires (Argentina) el 19 de Abril de 1994, mi madre y padre decidieron nombrarme Maitena Astarloa, así pues, soy doblemente vasca: de nombre y apellido. Soy la quinta hija de siete hermanos. Nací bajo un Sol Ariano, una Luna Leonina y un Ascendente Sagitariano – triple fueguina – Soy amante de mi Venus en Tauro: mi única tierra astral.
Me resulta un desafío GIGANTE resumirme y crear un relato breve sobre mi historia. Junto con esa sensación, iré desarrollando un hilo conductor enlazando los puntos que considero claves.
De niña viví y crecí rodeada de mucha naturaleza y música. Fui una mona trepadora de árboles y una salvaje enamorada de las aventuras. Desde que tengo memoria, experimento una sensibilidad inmensa. Siempre tuve muy latente la certeza de que mi existencia es parte de una red infinita que contiene todo lo vivo del Universo, desde los insectos hasta los planetas. Mi mirada está teñida de trascendencia.
Durante la etapa escolar me dediqué esencialmente a conectar con el juego, la danza, la expresión corporal, el canto, el piano, la guitarra y mi voz. Cuando terminé el colegio me tomé en serio la pregunta de qué quería hacer y comenzó la verdadera aventura: TOMAR LA FUERZA DE LA VIDA.
Empecé a trabajar de profesora de inglés mientras asistía a un terciario de Comedia Musical, a clases de Expresión Corporal en el IUNA, y estudiaba Counseling y Logoterapia. Fui expandiendo mi ser musical hasta que un diagnóstico de nódulos en las cuerdas vocales me invitó a silenciarme.
Después de 8 meses de tratamiento sin mejoras, la propuesta fue concretar una operación. El día de la operación, con la anestesia local ya puesta, el médico sorprendido confirmó que “no habían nódulos a nivel físico”. Es decir: que entre los estudios prequirúrgicos de la semana anterior, a ese día, los amigos nódulos habían desaparecido misteriosamente. Mi fonoaudióloga llorando me regaló el libro de Louise L. Hay “Tú puedes sanar tu vida” y aunque mi voz aún se quebraba, comprendí que mi camino debía seguir por otro lado…
Comencé un viaje que hasta el presente no hizo más que profundizarse, nutrirse y guiarme a amplificar el corazón. Un viaje que me llevó literalmente a viajar a Quito (Ecuador) a tomar talleres, cursos y formaciones para des-cubrirme, APRENDER a ESCUCHAR la naturaleza orgánica que el Espíritu-Guía susurra sabiamente y a tomar la valentía de SEGUIRLA. Me resultó super valiosa la distancia física con el ambiente social conocido para verme con mayor claridad.
En Quito me formé como terapeuta de RAKIRAM (con Luiza H.S.Kliemann) una técnica bellísima de armonización energética y elevación de la consciencia. También asistí a talleres de Constelaciones Familiares semanalmente durante casi un año (en el centro ConstelarQuito). Entre tanto proceso, fui recuperando de a poco el sonido de mi voz.
Volví a Buenos Aires en el 2014 para estudiar la Licenciatura en MUSICOTERAPIA en la Universidad del Salvador y para ser facilitadora de Constelaciones Familiares en Tartagliar – Centro Latinoamericano de CF del Oeste. A esta altura del partido decidí abrir un Espacio de Acompañamiento Terapéutico Individual, el cual sigo ofreciendo al día de hoy, por supuestos con muchas transformaciones y actualizaciones propias del movimiento vital.
Las materias que más disfruté dentro de la universidad fueron “Técnicas Corporales 1 y 2” y “Técnicas Vocales 1 y 2”. En esas clases nos descalzabamos para entrar, nos vendabamos los ojos y nos guiaban a expresarnos y movernos por el espacio. Siempre finalizaban con “rondas de palabra” para que pudiésemos compartir nuestros registros. Por eso, cuando me ofrecieron la posibilidad de realizar un posgrado de “Abordaje Terapéutico del Cuerpo y de la Voz” en la misma universidad, dije que sí. Aprendí sobre Bioenergética, Eutonía y Biodanza.
Otra materia que me inspiró mucho durante la carrera fue “Musicoterapia Social”, la cual sirvió de base teórica para llevar a cabo la tesis con la cual me recibí. En conjunto con una compañera-amiguísima y las personas que asistían a un comedor dentro del Barrio 31 en Retiro – CABA durante el 2019, creamos una murga.
Para inicios del 2018 mi cuerpo-templo volvió a comunicarse de manera concreta y contundente: dejé de menstruar por 3 meses. Eso encendió la luz y me hizo ver el poco contacto y conocimiento que tenía sobre mi ciclo hormonal, sobre el vínculo con mi SEXUALIDAD.
Conocí los mandalas lunares y comencé a acercarme desde ahí, a integrar la sexualidad en mi espacio de terapia, a experimentar talleres, a leer y formarme en herramientas corporales. Me dolió y enojó mucho reconocer lo poco que sabía sobre mí, lo distante que me sentía, lo tabú que resulta para la sociedad. Encontré bloqueos – angustias – recuerdos de abusos – ausencias – traumas. Fue tanto que no me quedó otra que ir de a poco, lento, con paciencia y presencia, mirando cada una de esas heridas. Aprendiendo a acercarme, a comunicarme, a vincularme.
Terminé la carrera de Musicoterapia con un deseo inmenso de seguir profundizando en todo lo que implicaba la expresión corporal-vocal terapéutica.
Así, llegué al método “Yoga de la Música” creado por Florencia Haldjian. Y uuufff!!! Qué belleza es cuando uno encuentra un espacio con el que resuena completamente! Y junto con la ola que nos invitó a surfear la pandemia del 2020 atravesé esa formación con mucho entusiasmo. Fui pudiendo enlazar comprensiones e intuiciones en la teoría y sobre todo, en la práctica.
Hasta aquí, he hecho poca alusión al AMOR que siento por la NATURALEZA toda y a la inmensa gratitud que me produce dimensionar el regalazo que me hicieron mis mapadres al ofrecerme la oportunidad de crear, desde muy temprana edad, un vínculo con ella. En especial, los veraneos en Brasil, los viajes improvisados dentro de Argentina y la consecución de fines de semana en nuestra segunda casa de campo en Entre Ríos. Honrando esto, decidí estudiar Constelaciones Familiares asistidas por caballos. Fue una hermosa experiencia pues certifiqué la comunicación sutil que existe con absolutamente TODO lo que nos rodea. La Pocahontas que habita en mí se sintió muy a gusto con las prácticas y con la oportunidad de acompañar personas con esta herramienta.
En Octubre del 2020 mi padre recibió un diagnóstico de cáncer. Fueron 9 meses intensos, hasta el amanecer del 14 de Julio del 2021 que falleció en su cama mientras lo rodeábamos y acompañábamos
junto con mi mamá y mis hermanos. Él decidió quedarse en su casa, así que creamos un equipo de lujo y fuimos sus enfermeros.
Papá nos regaló la oportunidad de poner en práctica el Amor Incondicional en su forma más humana, más pura y diariamente concreta que existe. Fui testimonio de cómo una “enfermedad” puede ser el motor de una transformación interior hacia la paz. Su cuerpo físico iba día a día debilitándose: un día ya no existía el apetito, al siguiente se mareaba al leer, al otro no podía sostener el celular ni moverse y hacia lo último, ya le costaba modular palabras. A su vez, cada día la sonrisa se amplificaba, la mirada era más chispeante y luminosa, su sentido de gratitud crecía, y su habitación se transformó al igual que su presencia, en un templo sagrado.
Nos sostuvo el amor, la fé, la certeza del viaje espiritual que no termina en este plano. Y junto con todo lo doloroso que todo esto implica, su muerte fue sin duda, la experiencia más profunda y trascendente que viví – y una vez más – hice el caminito de resurrección hacia mi propia vida, sintiendo el proceso de transformación personal. Comprendiendo, de a poco, todo lo que necesitaba morir también en mí. Asumiendo a consciencia, el nivel de rendición que implica ante el Gran Misterio de la vida.
Por supuesto, no fue fácil. Me sirvió comprender que ya no iba a encontrarme con la “Maitena pre-muerte de su padre” y que tenía que abrirme a la disponibilidad de ser atravesada por la vida, y volver a conocerme a mí misma. Sigo sintiendo que el movimiento continúa y que se va fortaleciendo mi amor por la vida, gracias a la cercanía y a la consciencia de la muerte.
Durante el 2021 y el 2022 realicé dos formaciones que fueron retroalimentandose de una manera perfectísima: “Facilitadora de Tantra” con Sofía Slobodjanac Parisí y “Canto Consciente en Movimiento” con Carolina Tapia (Escuela Brote de Voz).
Ambas me ofrecieron el sostén y la contención dentro de todo el proceso que estaba viviendo con Papá. Me invitaron a profundizar en mi propia escucha y expresión para acompañarme en la muerte, la vida, la resurrección, la transformación, el Ave Fénix.
Dentro de la formación de Tantra nos enseñaron sobre Diseño Humano y me hizo MUCHO sentido lo que mi carta me trajo: soy Generadora Manifestante, perfil 4/6 con autoridad emocional. Comprendí por qué siempre estoy aprendiendo algo nuevo y lo bien que me hace estar en movimiento. Me amigué aún más con mi ciclicidad, con mis etapas, con la comprensión de cómo necesito estar entretenida – motivada –
encendida, en el sentido más profundo de la palabra. Me recordó lo valioso que es aflojarme de aquello que me rigidiza (creencias limitantes, estructuras antiguas, mindsets de escasez, etc), de esa seriedad que me quita la espontaneidad, la liviandad, el disfrute. Ahí tengo un aprendizaje constante!! Invocar mi cualidad de reírme, de explorar, de aventurarme, DE JUGAR!!! De saber que puedo hacerlo con la mayor de las consciencias, que nada de eso implica dejar de ser profesional en lo que hago y soy. Ambas formaciones y la muerte de papá me trajeron todo esto:
la creación de una presencia MASCULINA saludable y sagrada que abraza, contiene y potencia a la FEMENINA.
Así pues, aquí estoy. Dándole nacimiento a esta página web con el propósito de manifestar y materializar QUIÉN SOY, con el objetivo de EXPANDIRME, de confiar en mí y apostar a todo lo que tengo para ser-ofrecer.
Todo este relato lo fui traduciendo en músicas, componiendo canciones.
Amo la música, me atraviesa y convoca a un nivel existencial, me hace amar la vida. Disfruto mucho también de escribir, y luego de encontrar melodías que acompañan esas palabras y expresarlas con mi voz.
Por supuesto, cada canción es un reflejo de cada etapa – momento – proceso. Tengo un primer álbum que subí a Spotify en el 2016, muy tierno y casero que titulé “Alborada”. Son 7 canciones grabadas con el micrófono al aire de una computadora Mac de una amiga. Canto sobre mi vínculo con mi familia, amistades y primeras aperturas de corazón.
Pasando los años y las experiencias, mi forma de componer fue mutando y con el deseo de llevar mis canciones a su máxima expresión, me uní con un gran amigo músico, Gonza del Prado, a producir en su HomeStudio. Así surgió mi EP “Corazonada” con 4 canciones que publiqué en las plataformas digitales más conocidas a fines del 2019.
De este EP surgieron muchas oportunidades maravillosas! Se abrió el abanico hacia festivales y todo tipo de eventos que quieren ofrecer música desde su potencial terapéutico y sanador, como el espacio “Espíritu Verde” dentro del Lollapalooza, “Sueño Consciente” de Nicolas Apelt, etc.
Mis canciones tienen la intención de inspirarnos a conectar con nuestro SENTIR, a despertar nuestra presencia vulnerable, sensible, HUMANA y DIVINA.
Actualmente, estoy iniciando la producción de un segundo EP titulado “FUEGA” que será una invitación poderosa a danzar y celebrar la vida.
Me visualizo e intenciono expresándolo y expandiéndolo en el piso de Ecstatic Dance, Festivales internacionales, Ceremonias, etc.
AQUÍ ESTOY!!!!!!
Hola! Soy Maitena Astarloa, Cantautora y Terapeuta Integral.
Desde niña siento un pulso interno que late en la certeza de saberme infinita, inmensa, parte de Todo. Fui creciendo y comprendiendo que ese sonido viene desde lo más profundo e íntimo de nuestro ser: del Espacio Sagrado del Corazón.
Te invito a conocer mi historia
Cuando nací en Buenos Aires (Argentina) el 19 de Abril de 1994, mi madre y padre decidieron nombrarme Maitena Astarloa, así pues, soy doblemente vasca: de nombre y apellido. Soy la quinta hija de siete hermanos. Nací bajo un Sol Ariano, una Luna Leonina y un Ascendente Sagitariano – triple fueguina – Soy amante de mi Venus en Tauro: mi única tierra astral.
Me resulta un desafío GIGANTE resumirme y crear un relato breve sobre mi historia. Junto con esa sensación, iré desarrollando un hilo conductor enlazando los puntos que considero claves.
De niña viví y crecí rodeada de mucha naturaleza y música. Fui una mona trepadora de árboles y una salvaje enamorada de las aventuras. Desde que tengo memoria, experimento una sensibilidad inmensa. Siempre tuve muy latente la certeza de que mi existencia es parte de una red infinita que contiene todo lo vivo del Universo, desde los insectos hasta los planetas. Mi mirada está teñida de trascendencia.
Durante la etapa escolar me dediqué esencialmente a conectar con el juego, la danza, la expresión corporal, el canto, el piano, la guitarra y mi voz. Cuando terminé el colegio me tomé en serio la pregunta de qué quería hacer y comenzó la verdadera aventura: TOMAR LA FUERZA DE LA VIDA.
Empecé a trabajar de profesora de inglés mientras asistía a un terciario de Comedia Musical, a clases de Expresión Corporal en el IUNA, y estudiaba Counseling y Logoterapia. Fui expandiendo mi ser musical hasta que un diagnóstico de nódulos en las cuerdas vocales me invitó a silenciarme.
Después de 8 meses de tratamiento sin mejoras, la propuesta fue concretar una operación. El día de la operación, con la anestesia local ya puesta, el médico sorprendido confirmó que “no habían nódulos a nivel físico”. Es decir: que entre los estudios prequirúrgicos de la semana anterior, a ese día, los amigos nódulos habían desaparecido misteriosamente. Mi fonoaudióloga llorando me regaló el libro de Louise L. Hay “Tú puedes sanar tu vida” y aunque mi voz aún se quebraba, comprendí que mi camino debía seguir por otro lado…
Comencé un viaje que hasta el presente no hizo más que profundizarse, nutrirse y guiarme a amplificar el corazón. Un viaje que me llevó literalmente a viajar a Quito (Ecuador) a tomar talleres, cursos y formaciones para des-cubrirme, APRENDER a ESCUCHAR la naturaleza orgánica que el Espíritu-Guía susurra sabiamente y a tomar la valentía de SEGUIRLA. Me resultó super valiosa la distancia física con el ambiente social conocido para verme con mayor claridad.
En Quito me formé como terapeuta de RAKIRAM (con Luiza H.S.Kliemann) una técnica bellísima de armonización energética y elevación de la consciencia. También asistí a talleres de Constelaciones Familiares semanalmente durante casi un año (en el centro ConstelarQuito). Entre tanto proceso, fui recuperando de a poco el sonido de mi voz.
Volví a Buenos Aires en el 2014 para estudiar la Licenciatura en MUSICOTERAPIA en la Universidad del Salvador y para ser facilitadora de Constelaciones Familiares en Tartagliar – Centro Latinoamericano de CF del Oeste. A esta altura del partido decidí abrir un Espacio de Acompañamiento Terapéutico Individual, el cual sigo ofreciendo al día de hoy, por supuestos con muchas transformaciones y actualizaciones propias del movimiento vital.
Las materias que más disfruté dentro de la universidad fueron “Técnicas Corporales 1 y 2” y “Técnicas Vocales 1 y 2”. En esas clases nos descalzabamos para entrar, nos vendabamos los ojos y nos guiaban a expresarnos y movernos por el espacio. Siempre finalizaban con “rondas de palabra” para que pudiésemos compartir nuestros registros. Por eso, cuando me ofrecieron la posibilidad de realizar un posgrado de “Abordaje Terapéutico del Cuerpo y de la Voz” en la misma universidad, dije que sí. Aprendí sobre Bioenergética, Eutonía y Biodanza.
Otra materia que me inspiró mucho durante la carrera fue “Musicoterapia Social”, la cual sirvió de base teórica para llevar a cabo la tesis con la cual me recibí. En conjunto con una compañera-amiguísima y las personas que asistían a un comedor dentro del Barrio 31 en Retiro – CABA durante el 2019, creamos una murga.
Para inicios del 2018 mi cuerpo-templo volvió a comunicarse de manera concreta y contundente: dejé de menstruar por 3 meses. Eso encendió la luz y me hizo ver el poco contacto y conocimiento que tenía sobre mi ciclo hormonal, sobre el vínculo con mi SEXUALIDAD.
Conocí los mandalas lunares y comencé a acercarme desde ahí, a integrar la sexualidad en mi espacio de terapia, a experimentar talleres, a leer y formarme en herramientas corporales. Me dolió y enojó mucho reconocer lo poco que sabía sobre mí, lo distante que me sentía, lo tabú que resulta para la sociedad. Encontré bloqueos – angustias – recuerdos de abusos – ausencias – traumas. Fue tanto que no me quedó otra que ir de a poco, lento, con paciencia y presencia, mirando cada una de esas heridas. Aprendiendo a acercarme, a comunicarme, a vincularme.
Terminé la carrera de Musicoterapia con un deseo inmenso de seguir profundizando en todo lo que implicaba la expresión corporal-vocal terapéutica.
Así, llegué al método “Yoga de la Música” creado por Florencia Haldjian. Y uuufff!!! Qué belleza es cuando uno encuentra un espacio con el que resuena completamente! Y junto con la ola que nos invitó a surfear la pandemia del 2020 atravesé esa formación con mucho entusiasmo. Fui pudiendo enlazar comprensiones e intuiciones en la teoría y sobre todo, en la práctica.
Hasta aquí, he hecho poca alusión al AMOR que siento por la NATURALEZA toda y a la inmensa gratitud que me produce dimensionar el regalazo que me hicieron mis mapadres al ofrecerme la oportunidad de crear, desde muy temprana edad, un vínculo con ella. En especial, los veraneos en Brasil, los viajes improvisados dentro de Argentina y la consecución de fines de semana en nuestra segunda casa de campo en Entre Ríos. Honrando esto, decidí estudiar Constelaciones Familiares asistidas por caballos. Fue una hermosa experiencia pues certifiqué la comunicación sutil que existe con absolutamente TODO lo que nos rodea. La Pocahontas que habita en mí se sintió muy a gusto con las prácticas y con la oportunidad de acompañar personas con esta herramienta.
En Octubre del 2020 mi padre recibió un diagnóstico de cáncer. Fueron 9 meses intensos, hasta el amanecer del 14 de Julio del 2021 que falleció en su cama mientras lo rodeábamos y acompañábamos
junto con mi mamá y mis hermanos. Él decidió quedarse en su casa, así que creamos un equipo de lujo y fuimos sus enfermeros.
Papá nos regaló la oportunidad de poner en práctica el Amor Incondicional en su forma más humana, más pura y diariamente concreta que existe. Fui testimonio de cómo una “enfermedad” puede ser el motor de una transformación interior hacia la paz. Su cuerpo físico iba día a día debilitándose: un día ya no existía el apetito, al siguiente se mareaba al leer, al otro no podía sostener el celular ni moverse y hacia lo último, ya le costaba modular palabras. A su vez, cada día la sonrisa se amplificaba, la mirada era más chispeante y luminosa, su sentido de gratitud crecía, y su habitación se transformó al igual que su presencia, en un templo sagrado.
Nos sostuvo el amor, la fé, la certeza del viaje espiritual que no termina en este plano. Y junto con todo lo doloroso que todo esto implica, su muerte fue sin duda, la experiencia más profunda y trascendente que viví – y una vez más – hice el caminito de resurrección hacia mi propia vida, sintiendo el proceso de transformación personal. Comprendiendo, de a poco, todo lo que necesitaba morir también en mí. Asumiendo a consciencia, el nivel de rendición que implica ante el Gran Misterio de la vida.
Por supuesto, no fue fácil. Me sirvió comprender que ya no iba a encontrarme con la “Maitena pre-muerte de su padre” y que tenía que abrirme a la disponibilidad de ser atravesada por la vida, y volver a conocerme a mí misma. Sigo sintiendo que el movimiento continúa y que se va fortaleciendo mi amor por la vida, gracias a la cercanía y a la consciencia de la muerte.
Durante el 2021 y el 2022 realicé dos formaciones que fueron retroalimentandose de una manera perfectísima: “Facilitadora de Tantra” con Sofía Slobodjanac Parisí y “Canto Consciente en Movimiento” con Carolina Tapia (Escuela Brote de Voz).
Ambas me ofrecieron el sostén y la contención dentro de todo el proceso que estaba viviendo con Papá. Me invitaron a profundizar en mi propia escucha y expresión para acompañarme en la muerte, la vida, la resurrección, la transformación, el Ave Fénix.
Dentro de la formación de Tantra nos enseñaron sobre Diseño Humano y me hizo MUCHO sentido lo que mi carta me trajo: soy Generadora Manifestante, perfil 4/6 con autoridad emocional. Comprendí por qué siempre estoy aprendiendo algo nuevo y lo bien que me hace estar en movimiento. Me amigué aún más con mi ciclicidad, con mis etapas, con la comprensión de cómo necesito estar entretenida – motivada –
encendida, en el sentido más profundo de la palabra. Me recordó lo valioso que es aflojarme de aquello que me rigidiza (creencias limitantes, estructuras antiguas, mindsets de escasez, etc), de esa seriedad que me quita la espontaneidad, la liviandad, el disfrute. Ahí tengo un aprendizaje constante!! Invocar mi cualidad de reírme, de explorar, de aventurarme, DE JUGAR!!! De saber que puedo hacerlo con la mayor de las consciencias, que nada de eso implica dejar de ser profesional en lo que hago y soy. Ambas formaciones y la muerte de papá me trajeron todo esto:
la creación de una presencia MASCULINA saludable y sagrada que abraza, contiene y potencia a la FEMENINA.
Así pues, aquí estoy. Dándole nacimiento a esta página web con el propósito de manifestar y materializar QUIÉN SOY, con el objetivo de EXPANDIRME, de confiar en mí y apostar a todo lo que tengo para ser-ofrecer.
Todo este relato lo fui traduciendo en músicas, componiendo canciones.
Amo la música, me atraviesa y convoca a un nivel existencial, me hace amar la vida. Disfruto mucho también de escribir, y luego de encontrar melodías que acompañan esas palabras y expresarlas con mi voz.
Por supuesto, cada canción es un reflejo de cada etapa – momento – proceso. Tengo un primer álbum que subí a Spotify en el 2016, muy tierno y casero que titulé “Alborada”. Son 7 canciones grabadas con el micrófono al aire de una computadora Mac de una amiga. Canto sobre mi vínculo con mi familia, amistades y primeras aperturas de corazón.
Pasando los años y las experiencias, mi forma de componer fue mutando y con el deseo de llevar mis canciones a su máxima expresión, me uní con un gran amigo músico, Gonza del Prado, a producir en su HomeStudio. Así surgió mi EP “Corazonada” con 4 canciones que publiqué en las plataformas digitales más conocidas a fines del 2019.
De este EP surgieron muchas oportunidades maravillosas! Se abrió el abanico hacia festivales y todo tipo de eventos que quieren ofrecer música desde su potencial terapéutico y sanador, como el espacio “Espíritu Verde” dentro del Lollapalooza, “Sueño Consciente” de Nicolas Apelt, etc.
Mis canciones tienen la intención de inspirarnos a conectar con nuestro SENTIR, a despertar nuestra presencia vulnerable, sensible, HUMANA y DIVINA.
Actualmente, estoy iniciando la producción de un segundo EP titulado “FUEGA” que será una invitación poderosa a danzar y celebrar la vida.
Me visualizo e intenciono expresándolo y expandiéndolo en el piso de Ecstatic Dance, Festivales internacionales, Ceremonias, etc.
AQUÍ ESTOY!!!!!!